Los estudiantes pueden usar ChatGPT en clases cuando se emplea como una herramienta de apoyo para aclarar conceptos, generar ideas, organizar información o mejorar la redacción, siempre bajo la orientación del docente y con un uso responsable y ético. En estos casos, la IA puede favorecer el aprendizaje y el desarrollo del pensamiento crítico sin reemplazar el esfuerzo personal.
No deben usar ChatGPT cuando se les solicita demostrar su propio conocimiento, realizar evaluaciones, exámenes o entregar trabajos completos como si fueran de autoría propia, ya que esto afecta el proceso de aprendizaje y la integridad académica. En el contexto educativo, la IA debe entenderse como un recurso complementario y no como un sustituto del pensamiento y la participación del estudiante.