Desde la perspectiva pedagógica, la IA no debe prohibirse, sino gestionarse bajo el principio de andamiaje cognitivo.
Cuándo SÍ pueden usarlo:
Fase de ideación: Como compañero de intercambio de ideas (brainstorming) para romper la página en blanco.
Mentoría personalizada: Para explicar conceptos complejos desde diferentes enfoques o depurar errores en código y ejercicios.
Simulación: Para interactuar con juegos de rol o escenarios del mundo real.
Cuándo NO deben usarlo:
Evaluación de competencias clave: En exámenes o tareas donde se mide la adquisición de habilidades fundamentales de lectoescritura, cálculo o memoria.
Fase de producción final: Cuando sustituye el pensamiento crítico, el análisis propio o la autoría original del estudiante.
El objetivo no es que la IA piense por ellos, sino que actúe como un trampolín para elevar el nivel de la discusión y la creatividad en el aula.