El uso de la Inteligencia Artificial (IA) está permitido como una herramienta de apoyo para el aprendizaje en actividades formativas. Los estudiantes pueden utilizarla para investigar conceptos, aclarar dudas, generar ideas, analizar información, mejorar la redacción de sus trabajos, practicar contenidos y recibir retroalimentación que contribuya a fortalecer su proceso de aprendizaje autónomo y el desarrollo de competencias académicas.
Sin embargo, la IA no podrá utilizarse en procesos evaluativos cuyo propósito sea evidenciar los conocimientos, habilidades y competencias adquiridas por el estudiante. Tampoco se permitirá presentar como propio contenido generado íntegramente por la IA ni emplearla para resolver exámenes, pruebas, tareas calificadas o cualquier actividad en la que se requiera demostrar un desempeño individual y auténtico. La IA debe entenderse como una herramienta para aprender y mejorar, no como un sustituto del esfuerzo intelectual y la producción académica personal.